EL CONSEJO DE EUROPA HA ESTABLECIDO QUE LAS VACUNAS COVID-19 NO SON OBLIGATORIAS, NO SE PUEDE DISCRIMINAR A LOS QUE SE NIEGUEN A VACUNARSE Y LOS CERTIFICADOS DE VACUNACIÓN TIENEN QUE SER USADOS SOLO PARA ANALIZAR LA EFICACIA DE LAS VACUNAS.


Se acaba de publicar la Resolución 2361 del 27 de enero 2021 llamada “Vacunas Covid-19: consideraciones éticas, legales y prácticas” de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ( aquí en pdf) en la que se ha hablado sobre una serie de cuestiones relacionadas con el desarrollo, distribución y la bioética de las vacunas Covid-19 en Europa y algunos puntos son buenas noticias.

Y debemos sentirnos orgullosos porque que hayan tenido que salir a esclarecer todo este tema turbio de la obligatoriedad de las vacunas demuestra que el trabajo que hemos estado haciendo de contrainformación plandémica, durante casi 11 meses, y contra las vacunas Covid-19, ha dado sus frutos y la burocracia europea ha tenido que justificarse.

Aunque todo esto es posible que sea una manera de aparentar transparencia, independencia y buen hacer desde los estamentos europeos, y engañarnos usando un buen rollismo burocrático de cara a la galería, si que nos sirve para ganar algo más de tiempo y seguir prepararnos con más empeño para los posibles futuros embistes de la dictadura globalista que se está gestando en el mundo.

Los puntos más importantes que determina la Resolución y que podemos usar a nuestro favor si se establece algun incumplimiento son:

  • El punto 7.1.1 “garantizar ensayos de alta calidad que sean sólidos y se realicen de manera ética de acuerdo con las disposiciones pertinentes del Convenio sobre derechos humanos y biomedicina (ETS Nº 164, Convenio de Oviedo) y su Protocolo Adicional sobre Investigación Biomédica (ETS Nº 195).”

  • El punto 7.1.2 “asegurar que los órganos reguladores a cargo de evaluar y autorizar las vacunas contra el Covid-19 son independientes y protegidos de presión políticas”.

  • El punto 7.1.3 “garantizar el cumplimiento de los estándares mínimos y relevantes de seguridad, eficacia y calidad de las vacunas”.

  • El punto 7.1.6 “prestar especial atención a la posible utilización de información privilegiada por parte de ejecutivos farmacéuticos o empresas farmacéuticas para enriquecerse indebidamente gracias al gasto público, aplicando las recomendaciones contenidas en la Resolución 2071 (2015) sobre la salud pública y los intereses de la industria farmacéutica”.

  • El punto 7.3.1 “garantizar que se informe a los ciudadanos de que la vacunación NO es obligatoria y que nadie está presionado política, social o de otro modo para vacunarse, si no desean hacerlo ellos mismos.”

  • El punto 7.3.2 “garantizar que nadie sea discriminado por no haber sido vacunado, debido a posibles riesgos para la salud, o no querer ser vacunado.”

  • El punto 7.3.4 “distribuir información transparente sobre la seguridad y los posibles efectos adversos de las vacunas.”

  • El punto 7.3.5 “comunicar de forma transparente el contenido de los contratos con los productores de vacunas y ponerlos a disposición del público para su control parlamentario y público.”

  • El Punto 7.4.1 “garantizar el equilibrio entre el rápido desarrollo de la vacunación para los niños y abordar debidamente los problemas de seguridad y eficacia y garantizar la seguridad y la eficacia completas de todas las vacunas puestas a disposición de los niños, haciendo hincapié en el interés superior del niño, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño”.

  • El punto 7.5.2 “utilizar los certificados de vacunación únicamente para el propósito designado de controlar la eficacia de la vacuna, los posibles efectos secundarios y eventos adversos.”

  • El punto 7.5.5 “apoyar el campo emergente de la investigación adversómica que estudia las variaciones interindividuales en las respuestas a las vacunas en función de las diferencias en la inmunidad innata, los microbiomas y la inmunogenética.”

    Pero también hay recalcar que ellos van estar muy pendientes de la información “disidente” y diferente de la oficial con respecto a las vacunas y sus efectos, incluyendo el monitoreo de las redes sociales y van a difundir info que haga que la gente confíe en la vacunas y las acepte (puntos 7.3.3 y 7.3.4)

A continuación dejo la traducción completa de la Resolución:



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Vacunas Covid-19: consideraciones éticas, legales y prácticas

Resolución 2361 (2021) – Versión provisional

Autores: Asamblea Parlamentaria

Origen: Debate de la Asamblea del 27 de enero de 2021 (5ª sesión) (véase el Doc. 15212, informe de la Comisión de Asuntos Sociales, Salud y Desarrollo Sostenible, ponente: Sra Jennifer de Temmerman). Texto aprobado por la Asamblea el 27 de enero de 2021 (5ª sesión).

1. La pandemia de Covid-19, una enfermedad infecciosa causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, ha causado mucho sufrimiento en 2020. En diciembre se habían registrado más de 65 millones de casos en todo el mundo y se habían perdido más de 1,5 millones de vidas. La carga de morbilidad de la propia pandemia, así como las medidas de salud pública necesarias para combatirla, han devastado la economía mundial, poniendo al descubierto fallas y desigualdades preexistentes (incluido el acceso a la atención de salud) y causando desempleo, declive económico y pobreza.

2.El rápido despliegue mundial de vacunas seguras y eficientes contra el Covid-19 será esencial para contener la pandemia, proteger los sistemas de atención sanitaria, salvar vidas y ayudar a restaurar las economías mundiales. Aunque las intervenciones no farmacéuticas como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, el lavado frecuente de manos, así como las cierres y confinamientos, han ayudado a frenar la propagación del virus, las tasas de infección ahora están aumentando de nuevo en la mayor parte del mundo. Muchos Estados miembros del Consejo de Europa están experimentando una segunda ola que es peor que la primera, mientras que sus poblaciones experimentan cada vez más “fatiga pandémica” y se sienten desmotivados para seguir los comportamientos recomendados para protegerse a sí mismos y a los demás del virus.

3.Sin embargo, incluso las vacunas desallorradas rápidamente, seguras y eficaces, no son una panacea inmediata. Después de la temporada de fiestas a finales del año 2020 y principios de 2021, con sus tradicionales reuniones bajo techo, las tasas de infección probablemente serán muy altas en la mayoría de los Estados miembros. Además, los médicos franceses acaban de establecer científicamente una correlación entre las temperaturas exteriores y la tasa de incidencia de enfermedades en hospitalizaciones y muertes. Sin duda, las vacunas no serán suficientes para reducir significativamente las tasas de infección este invierno, en particular si se tiene en cuenta que la demanda supera con creces la oferta en este momento. Por lo tanto, una apariencia de “vida normal” no podrá reanudarse incluso en las mejores circunstancias hasta mediados o finales de 2021 como muy pronto.

4.Para que las vacunas sean eficaces, es crucial un desarrollo con éxito y una asimilación suficiente. Sin embargo, la velocidad a la que se desarrollan las vacunas puede plantear un desafío difícil de combatir para generar confianza en ellas. También se necesita un despliegue equitativo de las vacunas Covid-19 para garantizar la eficacia de la vacuna. Si la distribución no su suficientemente amplia en una zona gravemente afectada de un país, las vacunas se vuelven ineficaces para detener la marea de la pandemia. Además, el virus no conoce fronteras y, por lo tanto, es de interés para todos los países cooperar para garantizar la equidad mundial en el acceso a las vacunas Covid-19. La vacilación y el nacionalismo ante las vacunas tienen la capacidad de descarrilar el, por ahora, esfuerzo sorprendentemente rápido y exitoso de la vacuna Covid-19, al permitir que el virus SARS-CoV-2 mute y, por lo tanto, mitige el instrumento más eficaz del mundo contra la pandemia hasta el momento.

5.Por lo tanto, la cooperación internacional es necesaria ahora más que nunca para acelerar el desarrollo, la fabricación y la distribución justa y equitativa de las vacunas Covid-19. El Plan de Asignación de Vacunas Covid-19, también conocido como COVAX, es la iniciativa líder para la asignación mundial de vacunas. Coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Alianza de las Vacunas (GAVI) y la Coalición para las Innovaciones de Preparación Epidémicas (CEPI) *(Coalition for Epidemic Preparedness Innovations), la iniciativa recibe financiación de los países suscriptores para apoyar la investigación, el desarrollo y la fabricación de una amplia gama de vacunas Covid-19 y negociar sus precios. También se necesitará una gestión adecuada de las vacunas y una logística de la cadena de suministro, las cuales requieren la cooperación y los preparativos internacionales de los Estados miembros, a fin de administrar las vacunas contra el virus de manera segura y equitativa. A este respecto, la Asamblea Parlamentaria señala a la atención las orientaciones para los países sobre la preparación de los programas, la implementación y la adopción de decisiones a nivel de los países desarrolladas por la OMS.

6.Los Estados miembros ya deben preparar sus estrategias de inmunización para asignar dosis de manera ética y equitativa, incluida la decisión de qué grupos de población priorizar en las fases iniciales cuando el suministro es corto, y cómo ampliar la vacunación a medida que mejore la disponibilidad de una o más vacunas Covid-19. Los expertos en bioética y los economistas coinciden en gran medida en que las personas mayores de 65 años y las personas menores de 65 años con afecciones de salud subyacentes que las ponen en mayor riesgo de enfermedad grave y muerte, los trabajadores de la salud (especialmente aquellos que trabajan estrechamente con personas que están en grupos de alto riesgo) y las personas que trabajan en infraestructuras esenciales y críticas, deben de recibir un acceso prioritario a la vacunación. No se debe olvidar a los niños, a las mujeres embarazadas y a las madres lactantes, para quienes hasta ahora no se ha autorizado ninguna vacuna.

7.Los científicos han hecho un trabajo notable en un tiempo récord. Ahora corresponde a los gobiernos actuar. La Asamblea apoya la visión del Secretario General de las Naciones Unidas de que una vacuna Covid-19 debe ser un bien público mundial. La inmunización debe estar disponible para todos, en todas partes. Por consiguiente, la Asamblea insta a los Estados miembros y a la Unión Europea a que:

7.1 con respecto al desarrollo de las vacunas Covid-19:

7.1.1. garantizar ensayos de alta calidad que sean sólidos y se realicen de manera ética de acuerdo con las disposiciones pertinentes del Convenio sobre derechos humanos y biomedicina (ETS Nº 164, Convenio de Oviedo) y su Protocolo Adicional sobre Investigación Biomédica (ETS Nº 195), y que incluyan progresivamente a niños, mujeres embarazadas y madres lactantes;

7.1.2 asegurar que los organos reguladores a cargo de evaluar y autorizar las vacunas contra el Covid-19 son independientes y protegidos de presión políticas;

7.1.3 garantizar el cumplimiento de los estándares mínimos y relevantes de seguridad, eficacia y calidad de las vacunas;

7.1.4 implementar sistemas efectivos para monitorear las vacunas y su seguridad conforme se expandan por la población general;

7.1.5 crear programas independientes de compensación de vacunas para asegurar la compensación de daños y perjuicios indebidos a causa de la vacunación;

7.1.6 prestar especial atención a la posible utilización de información privilegiada por parte de ejecutivos farmacéuticos o empresas farmacéuticas para enriquecerse indebidamente gracias al gasto público, aplicando las recomendaciones contenidas en la Resolución 2071 (2015) sobre la salud pública y los intereses de la industria farmacéutica: ¿cómo garantizar la prioridad de los intereses de salud pública?

7.1.7. superar las barreras y restricciones derivadas de las patentes y los derechos de propiedad intelectual, a fin de garantizar la producción y distribución generalizadas de vacunas en todos los países y a todos los ciudadanos;

7.2 con respecto a la asignación de las vacunas Covid-19:

7.2.1 garantizar el respeto del principio de acceso equitativo a la atención sanitaria establecido en el artículo 3 del Convenio de Oviedo en los planes nacionales de asignación de vacunas, garantizando que las vacunas Covid-19 estén disponibles para la población independientemente de su sexo, raza, religión, condición jurídica o socioeconómica, capacidad de pago, ubicación y otros factores que a menudo contribuyen a inequidades entre la población;

7.2.2 desarrollar estrategias para la distribución equitativa de las vacunas Covid-19 dentro de los Estados Miembros, teniendo en cuenta que el suministro será inicialmente bajo, y prepararse para ampliar los programas de vacunación cuando el suministro se amplíe; seguir el consejo de los comités e instituciones independientes de bioética tanto nacionales, europeos e internacionales, así como de la OMS, en el desarrollo de estas estrategias;

7.2.3 garantizar que las personas pertenecientes a los mismos grupos prioritarios reciban un trato equitativo, prestando especial atención a las personas más vulnerables, como las personas mayores, las personas con condiciones subyacentes y los trabajadores sanitarios, especialmente aquellos que trabajan estrechamente con personas que pertenecen a grupos de alto riesgo, así como las personas que trabajan en infraestructuras esenciales y en servicios públicos, en particular en servicios sociales, transporte público, en la aplicación de la ley, las escuelas, asi como aquellos que trabajan como minoristas;

7.2.4 promover la equidad en el acceso a las vacunas Covid-19 entre países apoyando esfuerzos internacionales como el Acelerador de Herramientas de Acceso a Covid-19 (ACT Accelerator) (*Access to Covid-19 Tools Accelerator) y su Centro COVAX;

7.2.5 abstenerse de hacer acopio de vacunas Covid-19 que socaven la capacidad de otros países para adquirir vacunas para sus poblaciones, garantizar que el aprovisionamiento no se traduzca en un aumento de los precios de las vacunas de quienes las almacenan hacia quienes no pueden, llevar a cabo auditorías y la diligencia debida para garantizar una rápida distribución de las vacunas a un costo mínimo;

7.2.6 garantizar que todos los países puedan vacunar a sus trabajadores sanitarios y a los grupos vulnerables antes de que la vacunación se extienda a los grupos que no son de riesgo, y así considerar la posibilidad de donar dosis de vacuna o aceptar que se dé prioridad a los países que aún no lo hayan podido hacer, teniendo en cuenta que;

7.2.7 garantizar que las vacunas Covid-19, cuya seguridad y eficacia se haya demostrado, sean accesibles a todos los que las requieran en el futuro, recurriendo, en su caso, a licencias obligatorias a cambio del pago de regalías o royalties;

7.3 con respecto a garantizar una elevada aceptación de las vacunas:

7.3.1 garantizar que se informe a los ciudadanos de que la vacunación NO es obligatoria y que nadie está presionado política, social o de otro modo para vacunarse, si no desean hacerlo ellos mismos;

7.3.2 garantizar que nadie sea discriminado por no haber sido vacunado, debido a posibles riesgos para la salud, o no querer ser vacunado;

7.3.3 tomar medidas eficaces tempranas para contrarrestar la información falsa, la desinformación y la vacilación con respecto a las vacunas Covid-19;

7.3.4 distribuir información transparente sobre la seguridad y los posibles efectos adversos de las vacunas, trabajando y regulando las plataformas de redes sociales para evitar la propagación de información errónea;

7.3.5 comunicar de forma transparente el contenido de los contratos con los productores de vacunas y ponerlos a disposición del público para su control parlamentario y público;

7.3.6 colaborar con organizaciones no gubernamentales y/u otros esfuerzos locales para llegar a los grupos marginados;

7.3.7 Colaborar con las comunidades locales en el desarrollo e implementación de estrategias adaptadas para apoyar la aceptación de las vacunas;

7.4 con respecto a la vacunación con Covid-19 para niños:

7.4.1 garantizar el equilibrio entre el rápido desarrollo de la vacunación para los niños y abordar debidamente los problemas de seguridad y eficacia y garantizar la seguridad y la eficacia completas de todas las vacunas puestas a disposición de los niños, haciendo hincapié en el interés superior del niño, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño;

7.4.2 garantizar ensayos de alta calidad, con el debido cuidado de las salvaguardas pertinentes, de conformidad con las normas y orientaciones jurídicas internacionales, incluida una difusión transparente de los beneficios y riesgos en los niños estudiados;

7.4.3 garantizar que los deseos de los niños se tengan debidamente en cuenta, de acuerdo con su edad y madurez; cuando no pueda darse el consentimiento del niño, garantizar que el acuerdo se proporcione en otras formas y que se base en información fiable y adecuada para la edad;

7.4.4 apoyar a UNICEF en sus esfuerzos por suministrar vacunas procedente de los fabricantes que tienen acuerdos con el Centro COVAX, a quienes más las necesitan;

7.5 con respecto a garantizar el seguimiento de los efectos a largo plazo de las vacunas COVID-19 y su seguridad:

7.5.1 garantizar la cooperación internacional para la detección y aclaración oportunas de cualquier señal de seguridad mediante el intercambio mundial de datos en tiempo real sobre efectos adversos tras la inmunización (AEFIs);

7.5.2 utilizar los certificados de vacunación únicamente para el propósito designado de controlar la eficacia de la vacuna, los posibles efectos secundarios y eventos adversos;

7.5.3 eliminar las lagunas de comunicación entre las autoridades locales, regionales e internacionales de salud pública que manejan los datos AEFI y superar las deficiencias en las redes de datos sanitarios existentes;

7.5.4 acercar más la farmacovigilancia a los sistemas sanitarios;

7.5.5 apoyar el campo emergente de la investigación adversómica que estudia las variaciones interindividuales en las respuestas a las vacunas en función de las diferencias en la inmunidad innata, los microbiomas y la inmunogenética.

8 En relación con la Resolución 2337 (2020) sobre “Democracias que enfrentan la pandemia de Covid-19 (*Democracies facing the Covid-19 pandemic) la Asamblea reafirma que, como instituciones fundamentales de la democracia, los parlamentos deben seguir desempeñando su triple función de representación, legislación y supervisión en circunstancias pandémicas. Por consiguiente, la Asamblea pide a los parlamentos que ejerzan estas competencias, según proceda, también en relación con el desarrollo, la asignación y la distribución de las vacunas Covid-19.

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